martes, 13 de agosto de 2019

¿Algas marinas para fabricar bolsas de plástico?

¡Así es! y un bacteria lo hace posible.

Científicos israelíes han desarrollado un bioplástico que podría suponer una revolución medioambiental.



Un estudio llevado a cabo en el año 2018, mediante la toma de imágenes del fondo de la fosa de las Marianas, el suelo oceánico más profundo del planeta, el empresario Victro Vescovo, (cofundador y socio de la compañía de capital privado Insight Equity Holdings),  localizó residuos de plasticos a once mil metros de profunidad. La grave situación queda más que patente en una cifra: la Organización de Naciones Unidas afirmo que en el año 2050 puede que haya más plásticos que peces en los mares.


Si a ésto le sumamos el calentamiento global, la proliferación de plásticos y microplasticos se han covertido en una gran cruzada medioambiental.



Aunque el reciclaje contribuye a la atenuación del problema, no se trata ni mucho menos de la solución definitiva. Unicamente el diseño de nuevos materiales puede atajarlo de raíz. La solución para el desafío de los plástios posiblemente provenga del mismo lugar del cual estamos contaminando: los mares. Científicos de la Universidad de Tel Aviv se han embarcado en un proyecto pionero que pretende emplear algas para crear una nueva generación de bioplásticos.

Para lograr el proyecto tecnológico, han utilizado bacterias Haloferax mediterranei que se alimentan de los carbohidratos de las algas, metabolizando en polhidroxialcanoatos, un tipo de poliéster producido en la naturaleza por medio de la acción de bacterias mediante fermentación de azúcar o lípidos. Los polihidroxialcanoatos son uno de los campos de investigación con mayores esperanzas de futuro, ya que los bioplásticos resultantes son completamente biodegradables y no generan ninguna clase de residuo tóxico. Hasta ahora era preciso recurrir a plantas de cultivo para producir este tipo de  bioplásticos, lo que requería recursos agrícolas que, a su vez sustraían a la producción de alimentos.  Algo parecedio al biocombustible: utilizar alimentos para generar energía o plásticos puede ser una fuente de problemas como la escasez o inflación para abastecer a poblaciones necesitadas. Las algas marinas, son un recursos de gran abundancia que no requiere tecnologías agricolas, siendo ese el motivo por que los investivadores han fijado en ellas la base para esots nuevos bioplásticos que se degradan en el plazo de un año.



Las investigaciones no han concluido, pues el proyecto pretende desarrollar métodos para convertir polímeros resultantes en plásticos con propiedades específicas, como bolsas de plástico o envases alimentarios.

Las bolsas de plástico fabricadas con fécula de patata son una de las técnicas con más arraigo. Siendo una alternativa similar a las de fécula de mandioca, que se extrae de la raíz de esta planta utilizada para fines gastronómicas en países de África, Latinoamérica y Asia. Otro tipo de bolsa soluble desarrollada por una empresa chilena utiliza piedras calizas en el proceso de producción. Estas bolsas se disuelven en agua fría en el espacio de tiempo de cinco minutos, siendo un período cuando no sensiblemente menor a los cuatrocientos años que puede utilizar un plástico de fabricación en base al petróleo para degradarse. Cabe destacar que estas bolsas (SoluBag) solo libera carbono, un compuesto solamente inocuo.

Fuente de la información: National Geographic.

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